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Entre bastidore en L’Aquarium Barcelona

Tras los acuarios hay otro Aquàrium. Un gran equipo de profesionales altamente cualificados y tecnología de última generación, permiten cuidar a más de 11.000 animales y velar por su bienestar y salud.

La temperatura, la salinidad y la calidad del agua, la iluminación o la recreación del entorno de cada ecosistema se han trabajado minuciosamente para poder acoger a todos los habitantes del acuario, algunos de ellos especialmente complicados de mantener en cautividad.

Los biólogos de L’Aquàrium tienen la enorme responsabilidad de mantener animales de más de 450 especies diferentes, desde diminutos invertebrados hasta pingüinos, pasando por tiburones de más de 3 metros. No se trata de una tarea sencilla, ya que cada una de las especies que habitan L’Aquàrium exige unas atenciones específicas que, en algunos casos, rozan la delicadeza extrema.

Desde la apertura de L’Aquàrium, la investigación ha sido un tema prioritario que ha dado a este equipamiento una relevancia internacional como centro de investigación. En este sentido, hace falta destacar los convenios firmados con diversas universidades y centros de investigación.

 

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La captación y la depuración de las aguas: Para poder llenar los 21 acuarios se necesitan aproximadamente unos 6 millones de litros de agua marina.

El abastecimiento se realiza mediante la captación controlada en pozos dispuestos especialmente para este fin. De este modo, conseguimos un caudal continuo, aunque disponemos de un sofisticado sistema de depuración que permite trabajar en ciclo “semicerrado”.

Esto significa que no necesitamos un abastecimiento continuo de agua exterior, ya que podemos tratarla y reciclarla en nuestras instalaciones, con un tiempo de renovación de aproximadamente 1h 30 min. Sólo una pequeña cantidad de agua exterior es aportada diariamente para compensar las pérdidas de evaporación y de oligoelementos.

La depuración y filtración son necesarias por muchos motivos. Los restos de comida, junto con las heces excretadas por cada organismo (con un alto contenido de amonio), al degradarse biológicamente forman unos compuestos químicos secundarios -nitritos y nitratos- altamente perjudiciales para la vida de los huéspedes y que es necesario eliminar con la filtración y la depuración.

Por otro lado, se controla la temperatura y se esteriliza el agua -si es necesario- con un sistema de producción de ozono y de luz ultravioleta. Estos sistemas, usados en la mayoría de acuarios de todo del mundo, permiten eliminar las bacterias no deseables además de oxigenar las aguas y de facilitar la floculación de proteínas para su posterior eliminación. La esterilización final del agua es necesaria como medida de prevención biológica hacia el exterior de L’Aquàrium.

Sistema de filtración

En el diagrama de flujo adjunto se pueden ver las diferentes partes de la depuración en L’Aquàrium.

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  1. Pozos
  2. Bomba
  3. Depósito de reserva
  4. Acuarios
  5. Ozono
  6. Espumador
  7. Esterilizador
  8. filtro de arena
  9. Ultravioleta
  10. Torre de pH
  11. Intercambiador
  12. Biofiltro

Los animales de L’Aquàrium, generalmente carnívoros, para poder estar en buenas condiciones, tienen que comer lo mejor posible. Por esta razón, diariamente se preparan dietas a base de pescado entero o troceado, cangrejo, mejillones, plancton vivo y complementos vegetales y vitamínicos.

Cada día, un equipo de profesionales de L’Aquàrium prepara 150 menús diferentes per alimentar a los animales de una forma adecuada. Normalmente, el alimento se lanza en el agua, para que sean los mismos animales los que vayan a comer a la superficie del acuario. En el caso de algunas especies, especialmente las de fondo como las rayas, o también los tiburones y los peces luna, nuestro equipo de submarinistas tiene que entrar dentro de los acuarios para darles la comida directamente, con tal de asegurarse que reciben la ración que les corresponde.

Los animales de los acuarios mediterráneos comen tres veces por semana, y los tropicales, dos veces diarias. Esto se debe al hecho que con una temperatura más baja, como la del Mediterráneo, los peces necesitan menos alimento. Así, en los acuarios mediterráneos el agua está a 18 grados, mientras que en los tropicales sube a 25-26 grados.

Todos los organismos, al llegar a L’Aquàrium de Barcelona, tienen que aclimatarse a su nuevo entorno, debe verificarse que se adaptan a un nuevo régimen de alimentación y que su tamaño es el adecuado para que los otros animales no se los coman, antes de introducirlos en el tanque de exposición. Para ello L’Aquàrium de Barcelona dispone de una sala con 48 tanques que permite tenerlos aislados. Esta estancia inicial en la sala de cuarentena permite eliminarles el estrés ocasionado por el transporte, y controlar las posibles enfermedades y parásitos que puedan tener y transmitir al resto de animales.

La sala de cuarentena también actúa como hospital. Los animales enfermos o heridos pasan en esta estancia el período de convalecencia, durante el cual se les aplica el tratamiento adecuado en cada caso.

Uno de los aspectos más destacados de L’Aquàrium es su interés por la reproducción de sus animales. En este sentido, la sala de cuarentena tiene un papel fundamental. Se trata de una “sala de maternidad” en la que se culmina el proceso de reproducción de las diferentes especies que habitan esta instalación. En pequeños acuarios se depositan los huevos, y se cuidan las crías hasta que reúnen las condiciones necesarias para trasladarlas a los acuarios grandes.

Desde la apertura de L’Aquàrium, en 1995, por la sala de cuarentena han pasado más de 20.000 animales.

En el laboratorio se analiza cada día el agua de todos los tanques de L’Aquàrium, tanto los expuestos al público como los de la zona técnica. El objetivo es velar para que el agua reúna en todo momento las condiciones fisicoquímicas óptimas para la vida de los animales. Para realizar esta tarea se realizan controles diarios del agua, aunque ya han pasado por el moderno sistema de filtración de L’Aquàrium de Barcelona.

Igualmente, en el laboratorio de L’Aquàrium se produce el plancton necesario para la alimentación de las crías, y de determinadas especies; un plancton que puede ser de origen animal (zooplancton) o vegetal (fitoplancton).

Otra tarea del laboratorio es controlar las patologías; es decir, estudiar las enfermedades de los peces y preparar los tratamientos adecuados para curarlos. Se hacen antibiogramas, tests para comprobar qué antibióticos son efectivos para combatir una patología. También se llevan a cabo las necropsias, que tratan de determinar las posibles causas de la muerte de los peces para poder estudiarlas y evitarlas más adelante.

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