DESCUBRIENDO LA PLAYA

2021-08-15

Verano y playa son dos palabras que van de la mano.

 

En verano nos gusta mucho disfrutar de la playa, refrescarnos en el agua, hacer castillos de arena, tomar el sol para broncearnos, y en definitiva, relajarnos.

 

¿Alguna vez os habéis puesto unas gafas de bucear para explorar que hay bajo el agua? Hay un mundo submarino que desde L’Aquàrium de Barcelona os queremos ayudar a descubrir. En este escrito os mostraremos algunas de les especies que a menudo podréis reconocer en la playa, y que seguro que a los más pequeños de casa les hará ilusión descubrir.

 

Si entráis a la orilla de la playa veréis pequeños bancos de peces plateados que huyen en seguida cuando el agua se mueve. Son palometas, peces pelágicos que en verano se acercan a la costa. Los ejemplares jóvenes se pueden ver entre los bañistas en la orilla de la playa, a poca profundidad.

 

El cabracho es una de les especies venenosas de nuestras costas. Pero si vamos con cuidado no nos hará ningún daño. Son peces con el cuerpo muy robusto y de coloración marrón rojiza. Su cabeza es ancha y tienen grandes aletas pectorales. Cuidado porque se camuflan entre rocas y corales de manera que si los pisas os pueden picar. La aleta dorsal, la anal y las dos ventrales tienen radios duros que contienen un veneno que puede producir rampas musculares, edema pulmonar y aumento de la presión en las arterias pulmonares.

 

Los peces araña viven en zonas arenosas donde se suelen enterrar para camuflarse. Tienen el cuerpo alargado y aplanado lateralmente y la boca, que es muy ancha, está orientada hacia arriba.

Tienen una espina en el opérculo y radios duros y venenosos en la aleta dorsal. La picadura del pez araña produce un dolor intenso a la zona afectada y en los casos más graves, sudoración, náuseas e infecciones secundarias.

 

 

¿Habéis visto estrellas de mar pegadas a las rocas? Eso es posible porque tienen pies ambulacrales, unos pies pequeños con ventosas en la parte inferior de sus brazos.

 

La estrella roja tiene un disco central pequeño del que salen cinco brazos (en raras ocasiones seis o siete), largos y relativamente estrechos. Son solitarias y viven en el litoral mediterráneo en fondos rocosos de hasta  200 m de profundidad. Cuando se sienten amenazadas pueden desprenderse de una parte de su cuerpo y regenerarlo después; así mientras los depredadores se distraen con esa parte, el resto de la estrella puede huir. Esta capacidad de regeneración se llama autotomía.

 

El erizo violeta es aplanado ventralmente. Es de color lila oscuro con campos porosos blanquecinos, y con el cuerpo recubierto de espinas casi siempre violetas con las puntas blancas. Son animales solitarios y omnívoros, se alimentan de algas y ocasionalmente de animales sésiles o muy lentos, también de carroña.  Viven preferentemente en fondos arenosos o sin hierbas marinas, en fondos de coral y rocosos, a una profundidad de 1 a 120 m.

 

Las holoturias son  invertebrados equinodermos, igual que los erizos y las estrellas de mar. Su coloración es entre marrón y parda. También se llaman pepinos de mar, por su apariencia.  Tienen el cuerpo alargado y redondeado, con la boca en el extremo anterior, y el ano en el posterior. Son detritívoros y omnívoros, se alimentan de algas, plancton y restos de otros organismos que captan con los tentáculos que rodean la boca.

 

 

 

Si encontráis una concha de caracol que se mueve rápidamente acercaros y descubriréis que dentro no hay un caracol, hay un ocupa.

 

Se trata de un cangrejo ermitaño, un cangrejo que tiene el cuerpo blando y que para protegerse busca conchas vacías de otros animales, especialmente de caracoles marinos. Si la concha se les queda pequeña busca otra más grande. El cangrejo ermitaño más grande que existe en nuestro litoral llega a los 10 cm de longitud. Es el gran ermitaño. Su coloración es básicamente roja, con reflejos amarillos en el dorso de sus patas peludas y antenas. Es muy habitual que tenga anémonas sobre la concha que lo protejan, y éstas facilitan su movilidad para conseguir alimento.

 

Viven sobre fondos rocosos, generalmente recubiertos de algas, entre 5 y 50 m. Se sol refugiar en pequeñas grietas. Cuando se les molesta, se esconde dentro de su concha.

 

Si queréis seguir disfrutando de la playa, del mar, y de los organismos que viven en él, no os olvidéis de respetar este entorno.  Desde L’Aquàrium de Barcelona os recordamos que es especialmente importante que recojáis todos los residuos que generéis (envoltorios y envases) y los tiréis a las basuras habilitadas en la playa. Ayudadnos a conservar y a cuidar los ecosistemas marinos, observad los animales con respeto sin molestarlos y no destrocéis su hábitat para que puedan continuar viviendo en su espacio.